La piel no desprende luz, la refleja como un espejo. Si la superficie es lisa, la luz se refleja totalmente, pero si tienes manchas, arrugas u otras imperfecciones, se crean zonas de sombra que envejecen. Para un cutis luminoso es imprescindible, pues, que el maquillaje oculte imperfecciones, alise y uniformice la piel.

La clave: hidratación. Antes de aplicar el fondo, limpia bien la piel e hidrátala para que se vea jugosa y el maquillaje se deslice sin problemas y quede unificado. Ponlo a toques, sin extender, desde el centro del rostro hacia las orejas.

El fondo, un punto más claro. El cosmético que uniforma el cutis y le de color es el fondo de maquillaje. Contiene nácares y pigmentos que distribuyen la luz en todas direcciones, eliminando las zonas oscuras, y que corrigen discromías y signos de cansancio. Elígelo un punto más claro que tu tono de piel y se verá transparente y luminosa.

Algunos cosméticos  te van a dar un buen recurso si no tienes tiempo para maquillarte o te gusta una imagen muy, ya que unen en un mismo producto varias funciones: aportan un toque de color, uniformizan, alisan, hidratan, combaten el envejecimiento y protegen del sol.

Si después de aplicar el fondo siguen visibles ojeras, granos, rojeces, etc., puedes recurrir a los correctores. Ayudan a camuflar estas pequeñas marcas contrarrestando su color con los tonos opuestos en la escala cromática.

El color adecuado. En caso de granitos o imperfecciones rojizas, usa un corrector verde; si son negro-azuladas, escógelo amarillo; y si son marrones, uno coral. Utiliza el amarillo si tienes ojeras azuladas, y beis rosado si son grises.

Aplícalos correctamente. Usalo después de aplicar el fondo, éste también corrige imperfecciones y puede que no sea necesario utilizar el corrector, o emplees menos. La forma adecuada es realizar trazos muy pequeños y localizados, difuminados muy bien en las zonas en que se funden con el resto del maquillaje. Para acabar, fija con polvos sueltos, aplicados con borla y en muy poca cantidad. Durará más.

Si quieres intensificar el efecto luminoso, recurre a estos productos de acabado.

Iluminador. Como su nombre indica, este cosmético aporta aún más luz. Úsalo en puntos estratégicos del rostro, como debajo de las cejas, en la zona alta de las mejillas, y sobre el hueso de la nariz, la barbilla y el centro de la frente. También puedes mezclarlo con la base de maquillaje, aunque en poca cantidad para que no acabe pareciendo que hay brillos o grasa en el cutis.

Polvos de sol. Ligeros, transparentes y en tonos dorados o nacarados, en verano suele ser suficiente en toque de estos polvos mágicos para iluminar el cutis y conseguir un efecto inmediato, incluso sin base de maquillaje. Aplícalos con brocha grande en todo el rostro, el cuello y las zonas visibles (escote, hombros) y da una segunda pasada en la zona del centro de la frente y los pómulos para proporcionar un efecto golpe de sol.

 

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