Las cervicales están formadas por siete vértebras de pequeño tamaño que, además de soportar los 4-6 kilos que suele pesar la cabeza, están sometidas continuamente a una gran cantidad de movimientos (giros, flexiones, rotaciones, etc.) Todas aquellas posturas o movimientos que desplazan en exceso la cabeza de su posición natural pueden causar dolor y acabar por lesionar los tejidos. Otros factores que influyen son el tener una musculatura débil, padecer desgaste de las vértebras (artrosis) o tener un cuello más largo o con menos curvatura de lo normal. La prevención nos ayudará a reducir las molestias.

Si pasas muchas horas sentado, debes evitar que el cuello sufra en exceso. Consíguelo tomando las siguientes precauciones:

-En el trabajo. Utilizas ordenador. Estos consejos podrán ayudarte:

Coloca la pantalla delante de ti (nunca de forma lateral) y a la altura de los ojos. Siéntate de manera que la espalda quede bien apoyada en el respaldo de la silla para que, de esta manera, ni puedas desplazarte hacia un lado ni adoptar una postura encorvada.

Levántate con frecuencia (cada media hora como mínimo) para poder ir cambiando de posición durante unos minutos-

-En casa. En nuestros momentos de descanso en el hogar también es importante adoptar una buena higiene postural.

Pasa el menor tiempo posible en el sofá o en sillones mullidos. Es mejor sentarse en sillas altas, con respaldos rectos y, preferentemente, que tengan reposabrazos. La espalda debe estar recta y bien apoyada. Evita dormir en el sofá, lo más probable es que después te levantes con dolor de cervicales.

Si, por cuestiones de salud, debes pasar mucho tiempo sentando, es aconsejable utilizar un asiento anatómico, con apoyo para las lumbares.

-De viaje. En trayectos largos de avión, autocar, etc…, puedes utilizar una almohadilla cervical. Te ayudará a sujetarla zona ý así no adoptarás posturas incorrectas.

Otras de las causas frecuentes del dolor de cervicales es llevar demasiada carga durante el día, en forma de bolsos repletos de cosas, mochilas, etc. También puede influir la elección del sujetador.

Aligera tu bolso. Elimina de su interior todos los objetos que no resulten imprescindibles, ya que, cuanto más peso lleves, más tensión deben soportar tus cervicales y más riesgo hay que aparezca dolor. Los bolsos cruzados (tipo bandolera) son los más recomendables, puesto que permiten repartir mejor el peso. Procura, además, mantenerlos lo más cerca posible del cuerpo.

Mochilas. No se aconseja que superen el 15% del peso de la persona, deben llevarse con las dos asas y, preferentemente, atadas con un cinta a la altura del pecho o de la cintura para evitar que se mueva la carga.

Sujetador. Un modelo justo puede dificultar la circulación y limitar los movimientos del cuello y los hombros, provocando dolor de cervicales. Para evitarlo, debemos optar por un sujetador que mantenga el pecho firme y estable, con las tiras anchas, para que no claven en el hombro.

Zapatos de tacón. Hacen que el peso del cuerpo se proyecte hacia delante, aumentando la presión sobre la columna vertebral. Reserva tu calzado alto únicamente para ocasiones especiales. Pero el día a día, utiliza un modelo con una altura de entre 1,5 y 4 centímetros como máximo.

Trucos que mejoran nuestro día a día.

A lo largo de la jornada realizamos una gran cantidad de movimientos que no siempre resultan adecuados para la buena salud de las cervicales.

Tareas de casa. Elige escobas y fregonas que tengan el mango largo para, de esta manera, no tener que encorvar la espalda. En trabajo que impliquen mantener la cabeza fija, como coser, planchar, etc…, procura mantener el cuello lo más recto posible. Si debes levantar objetos pesados, hazlo de forma correcta, doblando las rodillas, nunca la espalda.

De compras. La mejor opción es utilizar un carrito, que es mejor llevar por delante que por detrás. Si debes cargar con varias bolsas, repártelas entre los dos brazos para equilibrar el peso entre ambos lados.

La mejor postura para dormir.

Muchas contracturas se producen durante la noche, como consecuencia de las posturas que adoptamos en la cama. Evítalo siguiendo estos consejos.

1.De lado. Es la más anatómica, sobre todo si, además, mantenemos las piernas flexionadas. En este caso, la almohada debe ser de una altura media (ni muy alta ni muy baja) para mantener las cervicales en la misma línea que el resto de la columna.

2.Boca arriba. También resulta recomendable, siempre y cuando utilices una almohada baja para mantener el cuello recto. La postura más perjudicial es boca abajo, ya que mantiene las cervicales en una posición forzada.

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